La siguiente entrada comienza una serie de comentarios sobre la obra de Baudelaire: Las Flores del Mal. 

A pesar de que Charles Baudelaire es aclamado como uno de los más grandes poetas líricos del mundo, su relevancia en la historia literaria nace casi enteramente de un libro, un volumen de poemas llamado "Le Fleurs du Mal" (Las Flores del Mal). El libro fue un fracaso crítico y popular durante la vida del autor, principalmente porque aterró a mucha gente con su contenido —escritos de perversión sexual, corrupción moral así como enfermedad mental y física. Sin embargo, este libro introdujo temas así como una especie de contemplación propia que profundamente cambió la literatura, y en particular, la poesía del siglo XX. Para muchos críticos, Las Flores del Mal comenzó la transición del Alto Romanticismo a lo que ahora pensamos como poesía moderna. T. S. Eliot consideraba este volumen no sólo el principio del modernismo sino la joya de su corona; el poeta llamó a Las Flores del Mal "El más grande ejemplo de poesía moderna en cualquier idioma". En lo personal, Las Flores del Mal se ha vuelto una especie de biblia. Charles Baudelaire me acompaña cada noche a orar desde la magnificencia. Comparto el poema original y mis traducciones favoritas en inglés y español de este poema que a su vez traduce en palabras y explica una obsesión particular que poseo.

Obsession

Grands bois, vous m'effrayez comme des cathédrales;
Vous hurlez comme l'orgue; et dans nos coeurs maudits,
Chambres d'éternel deuil où vibrent de vieux râles,
Répondent les échos de vos De profundis.
Je te hais, Océan! tes bonds et tes tumultes,
Mon esprit les retrouve en lui; ce rire amer
De l'homme vaincu, plein de sanglots et d'insultes,
Je l'entends dans le rire énorme de la mer
Comme tu me plairais, ô nuit! sans ces étoiles
Dont la lumière parle un langage connu!
Car je cherche le vide, et le noir, et le nu!
Mais les ténèbres sont elles-mêmes des toiles
Où vivent, jaillissant de mon oeil par milliers,
Des êtres disparus aux regards familiers.

— Charles Baudelaire

Obsession

You forests, like cathedrals, are my dread:
You roar like organs. Our curst hearts, like cells
Where death forever rattles on the bed,
Echo your de Profundis as it swells.
My spirit hates you, Ocean! sees, and loathes
Its tumults in your own. Of men defeated
The bitter laugh, that's full of sobs and oaths,
Is in your own tremendously repeated.
How you would please me, Night! without your stars
Which speak a foreign dialect, that jars
On one who seeks the void, the black, the bare.
Yet even your darkest shade a canvas forms
Whereon my eye must multiply in swarms
Familiar looks of shapes no longer there.

— Roy Campbell, Poems of Baudelaire (New York: Pantheon Books, 1952)

Obsesión

Grandes bosques, me asustáis como las catedrales;
aulláis como un órgano; y en nuestros corazones malditos,
cámaras de eterno duelo donde vibran antiguos estertores,
responden los ecos de vuestro De Profundis.

¡Te odio, Oceano!, tus saltos y tus tumultos,
mi espíritu los descubre en él; esa risa amarga
del hombre vencido, llena de sollozos y de insultos,
yo la oigo en la risa enorme del mar.

¡Cómo me gustarías, oh noche, sin esas estrellas
cuya luz habla un lenguaje conocido!
¡pues yo busco lo caído, lo negro y lo desnudo!;

pero las tinieblas son lienzos
donde viven, saltando de mis ojos a millares,
seres desaparecidos de miradas familiares.




Quisiera compartir con ustedes el ensayo que da nombre al libro "Cómo leer la poesía: Ensayos sobre literatura y arte" de Hanni Ossott publicado por la Editorial bid & co. para su Colección Intramuros de la serie literaria. Adquirí este libro siguiendo la sugerencia de alguien cuya opinión valoro y respeto. Sin embargo, lo compré con recelo. Me esperaba un libro sobre métodos de valoración uniformes, disponible para cualquier lector y en el que encaja cualquier autor, sobre teorías estéticas o sobre críticas objetivas. Éste libro contiene nada de eso. Pocas veces un ensayo ha resonado tanto conmigo como éste. La mayoría de los ensayos de este libro son breves. Cada uno trata de muchos temas diversos y diferentes: desde las esculturas de Gego, el amor, la enfermedad, la muerte y la noche. Para mí, leer este libro, fue como leer un cuaderno de anotaciones de la autora, lleno de espacios de reflexión, o espacios para decir lo mismo, como ella titula otros de sus libros.

Cómo leer la poesía

Y la estrella viaja con sus piernas de fuente pura

HENRY CORBIN

Hace muchos años vi en una revista la cita de un verso de Henri Corbin. En ese momento quedé maravillada y su nombre fue guardado por mí en mi cerebro. Unas semanas atrás mi amigo Alberto Conte me enseñó una traducción de Corbin realizada por Juan Calzadilla y Eugéne Modestine. Sela compré, secretamente emocionada, porque sabía cuán difícil es entrar en contacto con un libro bueno hoy. Desde hace siete dáis ando con el libro Lejos como un viaje. Si acaso he podido leer siete poemas. Uno por noche. Leo los poemas en alta voz, los transcribo en mi cuaderno como cualquier Pierre Menard, se los leo a mis amigas por teléfono. Corbin me tiene emocionada. No sé cómo es él. Sé que es martiniqueño. No me imagino qué pueda ser la isla de Martinica, ni lo que se come allá. Me basta la palabra del poeta. Ahora tengo con quien orar de noche desde la magnificencia.
Me gusta descubrir un poeta. Es tan difícil penetrar en un mundo poético particular que cuando esto sucede resulta un acontecimiento. Una de las cosas más arduas es enseñar a leer poesía y yo lo realizo.La poesía le llega a uno como llega el amor o la fiebre. Por no se sabe qué razones. A veces podemos leer reiteradamente a un poeta y todavía no nos llega. Y es que no estamos preparados para él. La poesía tiene una duración, un tiempo, un cuajar en nuestra alma que nada tienen que ver con nuestras decisiones.
El lector de poesía debe ser ante todo un lector humilde, pasivo, receptor de riqueza. Por una rara conjunción, el lector tiene que tener la edad del poeta; no la edad cronológica, sino la edad mental, anímica, psíquica.
Hace ventitrés años conocí a Rilke. Fascinada por él quise hacer mi trabajo de grado sobre su obra, pero no pude. Había en ese entonces ciertas imágenes que no comprendía. Pero no lo abandoné, seguí leyéndolo, con fervor, pasivamente, escuchando... Veinte años después pude escribrir diez cuartillas sobre las Elegías de Duino que constituyen ahora el prólogo a mi traducción. Esto no me desanima. Durante veinte años me ha acompañado un poeta, no cinco poetas, sino uno. También me acompañan dos o tres novelitas. No más. Virginia Woolf, Thomas Mann, Hermann Broch... No son demasiados los libros que uno necesita para volverse sabio.
Ahora tengo un poeta nuevo que me durará probablemente ventitrés años para comprenderlo. Estoy feliz. Esto queire decir que a los sesenta y cinco años podré escribir algo sobre él, si es posible.
Ante mí hay dos versos de Corbin y me fascinan, pero no puedo decir exactamente qué significan, así como no puedo explicar lo que sea un beso:

Y los pájaros al desprenderse como hojas cortan
la cabeza del cazador en la noche

Leer poesía no es lo mismo que leer novelas o leer el periódico. Cuando leo poesía me encierro en mi cuarto para que no me vean, porque allí hago muecas, danzo, ondulo, leo en alta voz, me contorsiono como Ulises ante las sirenas, me acuesto en el piso, lloro, es decir, me conecto con lo más profundo del inconsciente. Y eso no se le puede mostrar a nadie, para ello —como dice Virginia Woolf— es preciso un cuarto propio. No le aconsejo a mis alumnos, por ejemplo, que lean poesía en un carrito por puesto. Porque la poesía es un templo y a ella se va con una vestidura especial y adecuada. Un velo.
Si a mí se me pidise un buen consejo sobre cómo leer la poesía diría que ante todo hay que querer leerla. Querer como querencia. Sin mala fe, sin desesperación. Averiguando qué diablos quiso decir el poeta. Porque los poetas son difíciles de leer. Uno puede quedarse ventitrés años con una frase incomprensible y alegrarse por ella... porque en el fondo casi la comprende. Y así uno manda la razón y la conciencia a paseo. Cada quien sostiene a un poeta.

Penélope
Cosido los ojos
La luna y el atrio
Tienen por chorro de agua
A la esposa.

HENRI CORBIN

Hannit Ossott (1946-2002) Nacio en Caracas, estudió en la Universidad Central de Venezuela, donde también trabajo como profesora de la Escuela de Letras. Recibió en 1972 el Premio José Antonio Ramos Sucre por su libro Formas en el sueño figuran infinitos, así como el Premio Lazo Martí y el Premio Conac de peosía, además trabajó como traductora y crítica.

memento mori [ˈmɔːriː] n [Latín: recuerda que morirás] Un objeto, como una calavera, que tiene el propósito de recordarle a la gente la inevitabilidad de la muerte.

Todos, eventualmente por supuesto, moriremos. Los escritores morirán, los artistas morirán, los filósofos y aun los políticos morirán, y tú, y yo, moriremos. Inclusive puede haber una persona muy cerca de ti, justo ahora, cruzando la calle irresponsablemente que morirá en cuestión de segundos, y todo por culpa de cierto autobús lleno de payasos. Todos moriremos, pero muy pocas personas quieren ser recordadas de este hecho fatal—fatal, una palabra que seguro sabes se refiere a algo inevitable y predestinado y no necesariamente a algo malo—. Puedes intentar esconderte y puedes intentar rezar, pero todos terminamos en un lugar de lirios y restos.

Memento mori se refiere a un vasto rango de elementos en el arte con el propósito de recordar a las personas su propia muerte eventual. Puede ser el tema de una pieza entera o quizás solo un pequeño elemento, como una calavera diminuta en la esquina de una pintura. Son comúnmente usados en el arte como figuras de calaveras, relojes de arena, velas apagadas, flores o frutas muertas e insectos.

Su origen data del imperio romano. Cuenta la historia que un general famoso regresaba a Roma victorioso de una larga batalla, con su carroza llena de los tesoros de su victoria. El general abrió su cofre ante el pueblo para mostrar sus riquezas y su invencibilidad. Un viejo esclavo al ver esto, arrojó un viejo hueso a los pies del general y le dijo: "Respice post te! Hominem te esse memento! Memento mori!" y desde ese día se volvió una costumbre en Roma, que cada general o emperador tuviera un esclavo en su carroza, cuyo deber era sostener una calavera y susurrarle al oído "Respice post te! Hominem te esse memento! Memento mori!" (Mirá detrás de ti. Recuerda que eres sólo un hombre. Recuerda que morirás.)

Cualquier cosa relacionada con el paso del tiempo puede ser uno, aún muchos relojes públicos incluían frases como Tempus fugit que significa “el tiempo vuela” o usaban una figura de La Muerte para golpear las campanas. Los relojes de pulsera también eran frecuentemente adornados con frases o calaveras para recordarle al usuario que su muerte era inevitable y el tiempo se acababa.

Otro género popular en el que es popular es el arte funerario. Muchos cementerios tenían lápidas o estatuas de calaveras o esqueletos. Aparecen en la literatura y la música así como en el arte visual también. Ya no son tan populares como solían serlo, pero aún se pueden encontrar ejemplos en la era moderna, particularmente en los reinos de la literatura y la música.

Memento Mori es el título que uso para mi colección de escritos y artículos sobre encontrar belleza en sitios inesperados y oscuros, sobre encontrar en el arte, en la literatura, en el cine, en la música, en toda experiencia artística y aun en la vida misma todas esas funestas cosas que nos hacen recordar que el tiempo vuela, que debemos vivir y disfrutar nuestras vidas dignamente día a día, que el mundo es un lugar atemorizante lleno de cosas aún más atemorizantes, que hay enemigos más peligrosos que la muerte y que eventualmente, todos vamos a morir, y que no hay absolutamente nada malo en eso.

Quizás tras disipar al disipar las sombras que se ciernen sobre la figura de la muerte y vencer mis miedos pueda así resolver —y disfrutar— antes de morir, el complicado misterio de nuestras vidas.


La multitud aturdidora aullaba en torno a mí al momento de entrar en el vagón.

— Se les informa a los señores usuarios que... —

Alta, delgada, ágil y noble. Surge de pronto, como un fogonazo de espiritualidad, aquella fugitiva belleza cuya mirada te hace renacer y succiona todo el oxígeno del vagón apenas entra en él. Ella es el fin de todas tus miradas furtivas, irresistiblemente atraídas en una vorágine que alcanza todo el universo. Bebes en sus ojos aquella dulzura que fascina y aquel placer que mata. Tú la conoces, la has visto, en otra vida se amaron. Tu corazón, crispado de un modo extravagante, se exalta al ver una sonrisa que reconoce tu existencia. Un cruce de miradas se vuelve un flujo de complicidad en doble vía. La vergüenza te hace bajar los ojos al suelo. ¿Verguenza? No. Bajas la vista para privar al otro la posibilidad de conocerte. Pero es inútil. Ella te conoce, te ha visto, en otra vida se amaron. Tocas su hombro y todo el tiempo se detiene, todo se disuelve. Sólo son tú y ella. Nada más existe. Sus almas se reconocen, hacen eco una en la otra. Ella no reacciona, pues nada más existe. 

Intentas de nuevo, un ligero toque en su hombro. Nada más existe...

— Un permiso, por favor.

…al menos hasta la próxima estación.




Fotografía; Waiting for the subway por Jake Stimpson 



1.       Siempre me han incomodado los abrazos. Nunca los espero, nunca sé cómo reaccionar ante ellos, siempre pienso que estoy haciendo algo mal y que soy muy torpe. Sin embargo, son una de las cosas más conmovedoras para mí.
2.       Siempre me ha gustado mucho estar solo. Mi pareja debe ser una mujer muy especial para mejorar el placer de mi propia compañía. Nunca he sido una persona humilde. Yo soy como soy, es mi naturaleza. No me creo mejor o peor que el resto, sólo me tomo mis apetencias más en serio que la mayoría de las personas.
3.       Siempre me considero una persona muy fría en el trato personal, introvertido y silencioso. Sin embargo, en un salón de clase, soy una persona extrovertida, llena de confianza y muy locuaz.
4.       Siempre he odiado el contacto físico constante, sobre todo al momento de saludar una persona y excepto en contadas ocasiones.
5.       Siempre me ha encantado el origami, pero no lo hago mucho en público. El Origami jugó un papel importante en mi vida cuando dejé de fumar.
6.       Siempre me han criticado que no sonrío en las fotos. Es cierto. Sólo sonrío en las fotos en las que aparezco practicando artes marciales.
7.       Siempre he sufrido pequeños ataques de pánico existencialistas. La intensidad de los mismos varía, y todos son ocasionados por un recordatorio de la inevitabilidad de la muerte.
8.       Siempre he sido y seré mucho más estricto conmigo mismo que con los demás.
9.       Siempre me he sentido identificado con el poema “Annabel Lee” de Edgar Allan Poe. No pregunten porqué.
10.   Nombré este blog luego de leer el libro de Italo Calvino.

Trabajo en dos sitios distintos de una misma ciudad, en dos realidades distintas, como si tuviera que cruzar un espejo para llegar a una desde la otra. Durante la mañana visito el extremo occidental de Eusapia, llena de mercaderes y tiendas, fábricas y artesanos, con sus casas amontonadas salvajemente una sobre la otra llenando la montaña de bosques de zinc, matorrales de acero y arbustos de ladrillo y cemento. 
Ahí enseño, o al menos intento enseñar, los valores, hábitos y habilidades que al otro lado de Eusapia se consideran normales, que los niños aprenden desde que nacen. Lucho ahí contra la violencia desmedida y contra una carencia eterna. Una carencia que ha existido más allá de lo que puedo recordar, y que siempre existirá. Ésta es la nación de la cursilería y el kitsch.
Al mediodía, a levantarse el sol a su punto más alto me embarco en mi viaje al extremo oriental de Eusapia y caigo en un sopor, casi sueño, profundo. Eso tienen ambos lados de Eusapia, sus calores y vapores te sumergen en un intenso sopor que detiene el tiempo en el puente entre los dos extremos de Eusapia. 
Cuando la intensidad del sol disminuye, despierto en el lado oriental de Eusapia, cubierta hasta el último centímetro cuadrado de un falso sentido del glamour, llena de mármol, granito y porcelana. En ésta, los momentos de despreocupación son los que más gozan de preferencia. Aquí los lujos abundan de una forma que ni en sus más salvajes sueños los habitantes del oeste de Eusapia conciben. Esto lo sé porque a veces trafico personas, transporto sus vidas de un lado al otro de la ciudad, como Caronte lleva las almas al infierno. Sin embargo, si te fijas con detenimiento y con el tiempo suficiente, podrás ver otras carencias, muy similares a las que existen del otro lado de la ciudad pero aun así, diferentes. Carencias emocionales, inseguridades e ignorancias escondidas entre bienes materiales. Ambos extremos de la ciudad coexisten en un baile de máscaras de seguridad y confianza. La única diferencia yace en que las máscaras de unos están hechas de cartón y las de los otros de porcelana. 

Confieso que trabajar en el extremo occidental de Eusapia es mucho más difícil pero gratificante. Pero si pasas mucho tiempo en este extremo de la ciudad, el riesgo de vivir entre carencias te obligará, sin que tú puedas darte cuenta, a entregarle tu vida. Vivirás entre pobreza, miedo y estrés. Se te irá la vida persiguiendo, entre un millar de humillaciones y privaciones, la ennoblecedora experiencia de salir de la pobreza. Morirás con el aprendizaje de que la pobreza en sí, es romántica sólo para los tontos. Ahora, también confieso que trabajar en el extremo oriental de Eusapia es mucho más cómodo y placentero. Pero si pasas mucho tiempo en este extremo de la ciudad, la indulgencia de vivir entre lujos te obligará, sin que tú puedas darte cuenta, a entregarle tu libertad. Serás regalado a relojes de pulsera, perfumes extranjeros, carruajes lujosos y demás artilugios indispensables. Te volverás flojo y despreocupado y tu vida dejará, también, de pertenecerte.

Dicen que la mejor forma de vivir es ésta, viajando de un lado a otro, manteniéndote en contacto con ambas realidades y sin dejarte llevar por ninguna. Pienso en ella al caer el sol y bajo el brillo de las estrellas de Eusapia, que brillan por igual a ambos lados de la misma. Llego a mi casa, y trato de ubicarla en alguno u otro lado de la ciudad. Quizás no viva en ninguno de los dos extremos después de todo. Quizás viva en un purgatorio vacío y en blanco. Quizás no pueda darle forma a mi existencia hasta que tome una decisión y escoja un extremo de la ciudad para vivir.

Yo digo que en los dos extremos no hay ya modo de saber cuáles son los ricos y cuáles, los pobres.


"Nicholas was" older than sin, and his beard could grow no whiter. He wanted to die.

The dwarfish natives of the Arctic caverns did not speak his language, but conversed in their own, twittering tongue, conducted incomprehensible rituals, when they were not actually working in the factories.

Once every year they forced him, sobbing and protesting, into Endless Night. During the journey he would stand near every child in the world, leave one of the dwarves' invisible gifts by its bedside. The children slept, frozen into time.

He envied Prometheus and Loki, Sisyphus and Judas. His punishment was harsher.


Ho.

Ho.

Ho.

Taken from Mindspill by Johnen Vasquez.

I was talking recently about the Occupy Wall Street demonstrations and the movement in general and got onto the subject of the people who just honestly don’t give a fuck, for whatever reason, simply don’t give more than a poorly thought out joke to the idea.
Naturally, like many people, I can’t help but liken situations like these to zombie apocalypse scenarios. Shit’s simply happening, and it’s happening NOW, and though it’s not new, it’s simply broken through some pustule on the surface of what just before seemed disturbingly status quo. Naturally most people are going to not want to see the emerging threat as anything but a little interruption in their day, all the while more and more zombies are popping up. It’s probably just a bad flu variant. Whatevuh.
The general thinking is that these are the people that have to be roused, recruited so that our numbers can better confront THEIRS, but all the while THEY, the zombie hordes are just devouring us as a single minded, organized engine of horror.
At what point do you see the people that just don’t give a fuck what’s happening around them as the enemy in much the same way as the zombies. In not fighting off the zombies, they’re essentially volunteering to be murdered and reanimated as another mindless weapon of the very thing you wanted them to help you fight off.
If you leave them alone, the zombies maybe take longer to notice YOU because they’re too busy eating the dick off the guy that, seconds before, was trying to think up something funny to say in response to your warning, something along the lines of “OCCUPY WAFFLES..huh huhuhhhh..” Dickless from the start, now just screaming and dickless.
Maybe that gives you time to run to relative safety, but now you’re numbers are less than what they would have been if people had just given a shit.
On the other hand, you didn’t put a bullet in that guy’s brain. You wasted time on prince dickless knowing full well all he gave a shit about was the comfort of every distraction he managed to cocoon himself with. Dickless isn’t a bad person, but he’s sure as hell not a player in this game. He’s an NPC, and one that’s just a step away from becoming an active enemy.
I’m not saying that, when you get serious with someone, when you try to engage them in some discourse about the course of action you guys should take when the zombies are banging on the windows and all that someone can do is puke out jokes that wouldn’t even be funny in even pre-apocalyptic times, I’m not saying you should shoot them.

Just know that they only make the zombies stronger.

Para celebrar el lanzamiento de su "Game App" Drew Daywalt, de quien he hablado antes en este blog, está publicando todos los episodios de su serie Camera Obscura en su canal de Youtube. Camera Obscura, escrita y dirigida por Drew Daywalt y producida por MWG Entertainment y Jeff Farleyes una serie web de 20 episodios sobre la caza de Demonios con una cámara fotográfica particular. Personalmente, a mí me encanta el trabajo de este señor. Comparto con ustedes los dos primeros episodios.



A trail in the sea of forest
Sin importar quién seas, dónde vivas o cuántas personas te estén buscando y persiguiendo, con frecuencia lo que no lees es casi tan importante como lo que lees. Por ejemplo, si insistes en leer este artículo en vez de algo más productivo mientras vas caminando por la estación del Metro y no lees el cartel que dice "Circule siempre por su derecha y cuando tenga que detenerse, hágase a un lado para permitir el paso de los demás Usuarios" podrías ciertamente prorrumpir disgusto ante las perturbadoras cosas escritas en este artículo o, peor aún, podrías repentinamente comprender que a nadie le importa realmente si eres un buen o mal usuario de los servicios públicos. ¿Pero por qué me molesto en escribir esto? Porque podrías en el futuro estar vagando por ahí leyendo un libro titulado "¡Aléjate! Trece lugares espeluznantes que no deberías visitar por Gabriel Goyo" y no leyendo varios carteles llenos de razones para vivir escritas en ellos, cosas como "¡La vida es preciosa, por favor reconsidera lo que haces!", "¡Piensa en tu familia!" o "¡Mayonesa!" y antes de que puedas darte cuenta podrías encontrarte a ti mismo en El Bosque Suicida de Aokigahara haciendo algo muy, muy, muy extremadamente estúpido. Habiendo dicho esto, te recuerdo que no estás leyendo el artículo junto a éste, que de seguro es mucho más corto, entretenido e interesante y que sinceramente te recomiendo leer, aunque corres un gran riesgo al hacerlo.

Al pie del Monte Fuji, en Japón, El Bosque Suicida de Aokigahara, es uno de los bosques más espeluznantes que existen; después de El Bosque de los Cien Acres, por supuesto. Sólo que en vez de diez enervantes creaturas aquí encontrarás más de quinientos cadáveres esparcidos entre los incontables árboles, tan densos que bloquean el viento y que junto a la absoluta ausencia de animales hacen difícil, aún a pleno mediodía no encontrar claros completamente oscuros y silenciosos.
Los hechos son estos: en los años cincuenta Seicho Matsumoto publicó una novela romántica que como todas las novelas románticas, es importante que no leas. Dicha novela, llamada "El Mar Negro de Árboles" cuenta la historia de dos personas que se suicidan en el famoso bosque. Más adelante en 1993, Waturu Tsurumi publicó “El Completo Manual del Suicido”, una guía ilustrada para suicidarse donde recomienda este bosque como un lugar idóneo para quitarse la vida, algo que es completamente falso pues cualquiera sabe que el lugar idóneo para quitarse la vida es la Estación de Capitolio en la hora pico.
Desde entonces, cientos de individuos impresionables han ido a ese bosque a recrear la historia del Señor Matsumoto y a seguir los irresponsables consejos del Señor Tsurumi. Para ellos hubiera sido muy importante no leer esos libros.

Por supuesto que hacer algo sólo porque lo leíste en un libro es algo absurdo. Cualquiera está consciente de que los libros, las películas, la televisión y la música no son más que entretenimiento y no una guía de cómo condenarse a sí mismo y si así fuera, conozco a un amigo que estuviera clavándole espadillas a todas las personas que le caen mal, algo de muy, muy mala educación. Sin embargo, El Bosque de Aokigahara ha estado relacionado con la muerte y el horror desde mucho antes, cuando el hambre y las epidemias azotaban a la población y las familias más pobres abandonaban a su suerte a los niños y a los ancianos que no podían alimentar. Por este motivo, surgieron historias que afirmaban que el bosque estaba encantado por los fantasmas de los niños y ancianos que no tenían suficiente migas de pan para hacer un camino de regreso.

Con una reputación tan infame como la mía, el bosque está abierto a cualquiera que no piense que la mayonesa es razón suficiente para vivir o a los trescientos operarios que marchan anualmente en el bosque para localizar los cadáveres que no han sido encontrados por los visitantes y guardias forestales. Pero a pesar de que es un bosque oscuro lleno de cadáveres colgados, no son los muertos la verdadera razón por la que hay que temer entrar a este lugar sino los vivos, los criminales y vagos que recientemente descubrieron que cuando has perdido toda esperanza de vivir no piensas en poner tu dinero y tu joyería en un lugar seguro y lo asombrosamente fácil que es robar a alguien que ya ha muerto. La verdadera razón por la cuál te digo ¡Aléjate! e incluyo El Bosque Suicida de Aokigara en los Treces Lugares Espeluznantes que no deberías visitar es por la terrible amenaza de encontrarte con peligrosos villanos acechando en el Bosque de la muerte.

Con eso o con algún oso amarillo sediento de miel y sus amigos.
Ustedes también lo han pensado, yo sólo lo escribí.


"Y a continuación declaraciones del representante de la Tendencia Sociópata de Venezuela culpable de los eventos ocurridos el pasado mes:

‘Jamás entenderé porqué el venezolano promedio es un conformista sin mentalidad de cliente. ¿Está consciente, ciudadano, que usted por viajar en esta unidad de transporte público está pagando y no siendo pagado? ¿Por qué se empecina en usar una unidad cuyos asientos están todos ocupados? ¿Es acaso su tiempo mucho más importante que el resto de sus conciudadanos? ¿Es acaso su tiempo más importante que su comodidad? No, mejor aún. ¿Es más importante que su salud? Sé que usted no se está preguntando ninguna de estas cosas. Usted se está preguntando cómo un buen muchacho es capaz de hacer algo tan horrible. Y no los culpo por centrarse sólo en eso, sólo nos enfocamos en los demás cuando algo está mal en ellos. Es en los demás donde siempre hay algo que está mal.

Sucedió una tarde de Junio, el sol castigaba de forma despiadada y el sol derretía todos los relojes ralentizando el paso del tiempo a niveles desesperantes. El autobús que había abordado era uno más de los dos millones doscientos automóviles inmóviles en el tráfico de una ciudad sin vialidad planificada. El capitalismo foráneo bloqueaba las calles con su ejército de camiones en su misión de robarle nuestra soberanía a unos ciudadanos entreguistas para quienes carros, reproductores de música y televisores lo son todos. Resignado a esperar la hora y media que me tomaba llegar a mi sitio de trabajo a sólo unos kilómetros de mi casa mis ojos desganados veían sin mirar como aumentaba la población de mi pequeña cámara del dolor, cada habitante con el aparente propósito de frotar sus genitales contra las fronteras de mi individualidad. Cada usuario que abandonaba el autobús, con sus asientos muy juntos uno detrás del otro, eran reemplazados por cinco que con desarrollada experticia encontraban un lugar donde ubicarse. Me encontraba en un profundo trance producido por la combinación de los espejismos del calor y la estruendosa trompeta de la salsa erótica cuando mi mente, harta de trazar el recorrido de aquella gota de sudor en la calva del pasajero justo en frente de mis ojos, se abandonó a una vorágine veloz de pensamientos, uno tras otro, tras otro, tras otro hasta desencadenar mi fin.
¿Qué podría hacer sino resignarse? Todo esfuerzo era inútil y un cambio de mentalidad era inconcebible y sin importar a qué dedicara mi vida; política, educación, filosofía, sacerdocio, medicina, policía, criminal, no había formar de cambiar el mundo en el que me había tocado vivir. No había absolutamente nada que yo pudiera hacer más que abrirme de piernas y dejar que el sistema y la presión social me tomaran. Como el autobús en larga fila de los dos millones doscientos de automóviles inmóviles, yo era un hombre más en la larga fila gris de veintinueve millones de venezolanos. Y sí, lo sé, muchos podrían juzgarme de ser un mal ciudadano, pero a la vista de los hechos, ese cargo es la menor de mis preocupaciones.
¿Por qué? ¿Por qué te cuesta tanto esperar al próximo autobús, tú, joven madre soltera con tus 3 niños, uno más molesto que el otro? ¿Por qué? ¿Por qué no pueden esperar dos minutos más, liceístas ruidosos? ¿Por qué? Estoy seguro que en el siguiente autobús había suficiente asientos, y si no había otro inmediatamente atrás de ese. ¿Por qué éste? ¿Por qué insiste en golpearnos a todos con su bolso de gran tamaño, Señora? ¿Por qué? ¿Está en realidad tan apurado, usted, mercantilista agresivo? ¿Qué le hace pensar que su tiempo es más importante que el mío? ¿Por qué debe importarme que vaya tarde? ¿Por qué? ¿Por qué se empecinan en parecer un proletariado infradotado? ¿Cuántas veces más tengo que escuchar la historia de aquel viejo motel, Señor Chofer? ¿Por qué yo, luego de haber planificado mi jornada con suficiente tiempo para esperar el autobús apropiado, debo darle mi asiento a una persona que agarró el primero que vio? ¿¡Por qué?!

¡CRACK!

Algo se rompió dentro de mí. Mis neuronas recorrieron caminos nunca recorridos en mi cerebro, exploraron sitios nunca explorados y pensé cosas que nunca había pensado. Me resigné, pero a mis pensamientos más oscuros. Y puse la bomba en aquel hospital. Con lo corrupto que están todas las infraestructuras en este país, fue más fácil de lo que pensé. Tan fácil que un estudiante de veintidós años sin ningún conocimiento o antecedente terrorista es ahora enjuiciado por la muerte de miles de personas inocentes. ¿Escandaloso, cierto? No obstante, ciudadano, respóndame usted. ¿Es acaso más escandaloso que veintinueve millones de vidas desperdiciadas? No siento pena alguna por la gente que murió, créanme, con lo deficiente que es el sistema médico y la falta de insumos, ya estaban todos condenados. Yo les he dado un propósito más alto a sus vidas que pudrirse en un hospital para niños. Yo le he dado un propósito más alto a mi vida sacrificando todos los años que pude haber invertido siguiendo un camino honesto, pero inútil. En estos momentos mi voz está llegando a millones de venezolanos, a millones de hombres, mujeres y niños desesperados en la ardua lucha por la supervivencia contra un sistema que tortura y encarcela a los hombres. En estos momentos todas las fallas que me llevaron y me permitieron cometer un acto tan horrible han sido desenmascaradas a sus ojos. ¿Cómo ha podido ocurrir esto? ¿Quién es el culpable? La verdad sea dicha, si buscan a mis cómplices, solo tienen que mirarse al espejo…”.

El joven tuvo que ser retirado del lugar antes de que la multitud, enfurecida por las acciones perturbadoras y las palabras cínicas lo linchara. Fue sentenciado a cadena perpetua, sentencia que nunca se llevaría a cabo en un país donde un reproductor de música cuesta más que un asesinato. El juicio por su alma fue increíblemente más corto que el juicio por su vida. Descubrió muy a su pesar, que todas las religiones tenían algo de razón y que su destino era el infierno. Mas no un infierno lleno de llamas y ríos de sangre ardiente, sino un mugroso edificio burocrático donde a cada condenado se le asignaba un infierno particular de acuerdo a sus crímenes en vida.

¿El suyo? Una cola sin fin, moviéndose tan lento que ante una eternidad más bien podría no moverse. Un autobús destartalado, lleno de gente superficial, un calor infernal, un vallenato trancado, un asiento muy angosto para sus piernas, una gorda amorfa a su lado con un bebé en las manos.

El bebé comienza a llorar.


Cien Sonetos de Amor ~ XVII
Pablo Neruda

No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
o flecha de claveles que propagan el fuego:
te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma.

Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.

Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,
sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.


Les comparto una reseña que escribió un amigo cercano—que no tiene blog, pero debería tenerlo—hace unos días. Además de gustarme, me interesó e inspiró muchísimo, le dio cuerda a los engranajes y me puso a pensar en criaturas de la noche, y en los monstruos que acechan aun donde menos lo esperamos. En fin,

Espero que les guste tanto como a mí. 

G


Even a man who is pure in heart
and says his prayers at night
may become a wolf when the wolf-bane blooms
and the autumn moon is bright.

Incluso un hombre que es puro en corazón
y dice sus rezos en la noche
puede convertirse en un lobo cuando la belladona florece
y la luna de otoño brille.

The Wolf Man 1941

Dentro de cada quien habita una bestia


Lobo hombre en París es una canción del grupo español La Unión; está basada en el cuento El Lobo-Hombre del escritor francés Boris Vian. Denis, el protagonista del relato, es un lobo vegetariano que vive en una cueva construida hace muchos años por un hombre que buscaba oro. Él, vive en armonía en las afueras de París: observando los accidentes de tránsito que ocurren con frecuencia en la carretera, coleccionando piezas de carros que salen volando por las colisiones y, con ellas, decorando su hogar sin la más mínima intromisión de sus vecinos y alimentando su afición por la mecánica, incluso, pasando desapercibido.

El video de La Unión toma muchas imágenes del relato y nombra personajes como el mago del Siam; hombre malvado que muerde al lobo Denis. Así como la chica que conoce en la ciudad y que será el punto de quiebre entre Denis y el mundo “civilizado”. Ahora bien, ¿por qué lobo-hombre y no hombre-lobo? Pues, en este caso, es al revés, no es el hombre el que se convierte en lobo, es el lobo que se convierte en humano. Denis es mordido por el mago y se convierte en hombre, se viste con la ropa que guarda de los accidentes y, con corbata y sombrero en mano, se dirige a la ciudad.

Denis se aloja en un hotel de mala muerte, luego, comienza a recorrer la vida nocturna por el Boulevard. Allí, visita los bares y se enfrenta a la vida bohemia y a la vez, peligrosa e ingrata del ambiente parisino. Denis, cumple con el típico estereotipo del joven bueno e inocente que viene de las afueras y no conoce la voracidad y la violencia de la urbe, mucho menos el fraude y el rencor. Es engañado por una chica que lo invita a su habitación y, cuando él se descuida, ésta saca el dinero de su cartera. En consecuencia, se enfrenta a puños con tres hombres en un bar quedando mal herido y luego, es perseguido por la policía. Al final, se transforma de nuevo en lobo y huye hasta llegar a su guarida, pensando en la venganza que no lo deja en paz.

La Unión lanzó la canción y el video en 1984, siendo un éxito en ventas por once semanas; convirtiéndose en un clásico del rock en español de todos los tiempos. Un tributo al relato de Boris Vian y, al estilo de las primeras películas en blanco y negro sobre hombres lobos del Cine Estadounidense, como The Wolf Man de 1941; película que fue grabada por segunda vez y fue lanzada este año con el mismo nombre, protagonizada por Benicio del Toro y Anthony Hopkins.

Historias acompañadas de una carga psicológica, en la que el hombre se debate con sus males internos que son alimentados por el mundo exterior, las cosas ajenas a los actos propios que nos hacen tomar un rumbo distinto en la vida, un rumbo contrario a lo que queremos, así como dijo alguna vez el Taita Boves de Luis Alberto Lamata: “Uno no es siempre lo que quiere, uno es lo que los demás te obligan a hacer.” El hombre es afectado por terceros y éste tiene el deber de ser fuerte y no dejar que cambie para vengarse, no debe permitir que el monstruo crezca. Debe buscar la manera de liberar el lobo y no convertirse en uno.

No es la bestia salvaje que se representa con el lobo, es la bestia interna que llevan los hombres en su alma. Es la lucha eterna entre el Dr. Jekyll y el Mr. Hyde que nos hace explotar y deja, que el monstruo se apodere de nosotros. Muchas veces la fortuna se ríe de nuestros deseos y de nuestros sueños. Una vez Nietzsche escribió en Más allá del bien y el mal: “Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.” A veces, como el estereotipo de los hombres lobos del cine, terminamos destruyendo lo que más amamos, destrozamos lo que hemos construido y, nos dejamos llevar por la bestia interna que se alimenta de los males de esta sociedad, de la injusticia, el egoísmo, la envidia.

Hoy, en cada ciudad, un lobo-hombre sale una vez más en sus caminatas nocturnas, buscando lo que aún persiste y que nunca pudo ser. Pasamos la vida en esa búsqueda, luchando contra nosotros mismos. La luna llena, está muy brillante esta noche, y alumbra el camino del Boulevard.

José Javier González






Mucho antes que la famosa película de Disney o la novedosa adaptación de Tim Burton, el cineasta británico Cecil Hepworth dirigió hace más de 100 años la primera adaptación al cine del "libro para niños"Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas escrito por Lewis Carroll. A pesar de la época en la que fue filmado y de ser una pieza del cine mudo, presten atención el impresionante —para la época— uso de efectos especiales como el encogimiento de Alicia en el Salón de las muchas puertas y el efecto de Alicia gigante, atrapada dentro de la casa del Conejo Blanco pidiendo ayuda a través de una ventana.

Sólo existe copia del film original y aun algunas partes estan ahora perdidas. Gracias a The British Film Institute (Instituto de Cine Británico) está disponible desde varias fuentes, incluyendo por supuesto internet. Dicho instituto se dio a la tarea de restaurar parcialmente el film el pasado febrero, manteniendo el extracto lo más cercano al original en lo posible.

Helo aquí.



Alicia en el pais de las maravillas

Traducciones del texto original de la pelicula.

- "Alicia sueña que ve al Conejo Blanco y lo sigue a través de la madriguera, al Salón de Muchas Puertas."

- "Alicia, ahora muy pequeña, ha ganado acceso al Jardín, donde conoce a un Perro e intenta hacerlo jugar con ella".

- "Alicia entra en el pequeño hogar del Conejo Blanco pero, regresando repentinamente a su tamaño normal, es incapaz de salir hasta que recuerda el ventilador mágico".

- "El Gato de la Duquesa, Chesire, se le aparece a Alicia y la conduce al Sombrerero Loco a la Loca Fiesta de TÉ".

- "EL DESFILE REAL —La Reina invita a Alicia a unirsele, Alicia ofende sin querer a la Reina quién llama al Verdugo para que la decapite. Pero Alicia, volviéndose más atrevida, golpea sus orejas y en la confusión resultante, despierta".

Alicia y El Sombrero Loco en la Loca Fiesta de Té



Nadie le tira piedras al olmo, todos le tiran piedras al peral. 
Nadie le tira piedras al árbol que no da fruto. 

Uno podría preguntarse quién estaría tan desquiciado para publicar mis tan terribles artículos. o quién estaría tan desesperadamente aburrido como para leerlos, pero la verdad es que tal gente existe, y hoy me referiré a una para hablarle de la otra. 

Bajo la frase "Perspectivas de la Diversidad" hace más de un año El Archifonema, una publicación libre creada principalmente por los miembros de la Escuela de Idiomas Modernos en la Universidad Central de Venezuela — uno de los sitios en los que solía ser fácil verme — ha permitido a cientos de estudiantes y escritores expresarse sobre cualquier tópico imaginable. La línea editorial siempre se ha permanecido abierta a "publicar sin juzgar", cualquier perspectiva alterna, cualquier discurso es escuchado y transmitido a sus lectores a través de artículos, ensayos, poemas, traducciones, cuentos, entrevistas y caricaturas en diversos idiomas, permitiendo que cualquier voz, por pequeña que pueda ser, se escuche.  

Antes de esparcir el pánico por la ciudad por la descripción de la metodología de la línea editorial que acabo de hacer, quisiera aclarar que si existe un  cierto control de calidad o  ciertos requerimientos que los artículos deben cumplir para ser publicados. Cada autor debe hacerse responsable por las emisiones opinadas o las opiniones emitidas en las hojas del Archifonema, son muy cuidadosos en salvaguardar los derechos de autor y la propiedad intelectual, algo que tiene un increíble valor en un país donde reina la piratería, y además no se permite esconder alguna identidad secreta tras algún nom de plum o escribir ningún mensaje que incite al odio o a la violencia, como he sido amable pero estrictamente advertido en varias ocasiones. 

Algunas secciones con mayor relevancia y agrado para su servidor —además de mis propios artículos, claro está— y que se repiten en cada edición son El Documento Visual y Die Sonne, secciones donde siempre se reseñan las obras de reconocidos intelectos y cuyas imágenes adornan el claroscuro de las páginas de la publicación. Pero más que reseñar el contenido general de la publicación, dejaré que ésta hable por sí misma y me centraré en un adjetivo que use para calificarla y a la cual no le di el énfasis requerido.  

El Archifonema es libre, y ha podido permanecer libre desde su creación, evadiendo los lazos de rodeo de varias distinguidas agrupaciones y varios distinguidos personajes, libre de todo orden político, religioso, filosófico y económico —la publicación es autosustentable y casi tan difícil de matar como una cucaracha de Kafka— y dicha libertad es la que ha favorecido a sus autores y redactores, más allá de lo que ellos puedan o estén dispuestos a confesar. El Archifonema es de esas publicaciones atrevidas que causan susurros entre pasillos y miradas incomodas, de esos “panfletos” que tumban dictaduras y dan una muestra de una verdadera representación no sólo para los estudiantes de la casa que vence las sombras, sino para cualquier persona sin importar cuán lejos o cerca pueda estar su discurso del centro de poder. Y me atrevo a decir que permanecerá así por mucho tiempo. 

Es entonces,  antes de responder a mí estimado editor por llamarlo desquiciado — vamos, que estoy ejerciendo mi derecho de libre opinión aquí— que les invito no sólo a leer sino a participar en tan perturbadora iniciativa con todo lo que tengan, artículos, ensayos, poemas, traducciones, cuentos, entrevistas y caricaturas en cualquier idioma — aunque el hecho de que el corrector pueda entender dicho idioma, lo facilita todo ¿no? — y primordialmente con su apoyo. 

Esta última edición están publicados dos artículos míos y el documento visual de una maestra y amiga con un mensaje importantísimo que sin duda alguna vale la pena ver — me refiero al documento visual y definitivamente no a mis artículos— si quieren participar, sólo deben comunicarse con nosotros si logran vernos o a  la dirección de correo electronico: elarchifonema [at] gmail.com, al grupo de Facebook, o en su blog. En esos vínculos encontrarán también las ediciones anteriores, disponibles y gratis para disfrutarlas o no.


Aunque no soy un gran fan de Las Aventuras de Tintin, debo admitir que me intrigaron las recientes imágenes de la película que Steven Spielbierg y Peter Jackson estan cocinando sobre las aventuras del famoso reportero de Hergé, unas pocas imágenes que salieron hace unas pocas semanas en las que muchos podrían afirmar se ve un lado totalmente distinto del personaje, sin embargo la combinación que el artista Murray Groat ha creado al insertar a  Tintin en los cuentos de horror de H.P. Lovecraft a través de cuatro cubiertas de cómics son el acercamiento más maravilloso y alternativo que se le podría dar a este personaje.


Para ver el resto de las cubiertas pueden ir al sitio del mismo Groat y para ver las pocas imágenes disponibles que comenté pueden visitar un artículo en el blog Gizmodo.

¡Qué interesante sería si no fueran sólo unas cubiertas!

Sobre el desarrollo de las civilizaciones humanas marcadas por el miedo.

Hace ya muchos años, un niño escandinavo escuchaba la historia de cómo Midgard, la tierra donde él vivía, era constantemente amenazada por inimaginables peligros, provenientes del oscuro mundo del caos: Utgard, habitada por peligrosos y desagradables trolls dispuestos a destruir el delicado balance entre las fuerzas del bien y del mal. Los Trolls secuestraban a Freya, la diosa de la fertilidad, y era por su ausencia que las cosechas no prosperaban, las mujeres no tenían hijos y el mundo a su alrededor se tornaba seco, frío y sombrío. ¿Cómo podría la humanidad sobrevivir a tan espeluznante realidad? Sólo el heroico Thor, cuyo martillo; de un poder ilimitado, no sólo desgarraba las nubes dando origen a las lluvias, sino que además era el arma suprema contra las fuerzas de la oscuridad. Sólo él podía vencer a los gigantes y a los trolls, recuperar a la diosa Freya y llevar junto con ella  la primavera y la felicidad a su tierra. He aquí, que el niño escandinavo escuchaba una historia que le provocaba miedo, pavor, e inclusive repugnancia ante la amenaza de aquellos Trolls, amenaza que sólo el dios del trueno y la lluvia, Thor, altísimo protector, podía vencer. He aquí una explicación mítica de cómo el miedo comienza a marcar a la humanidad desde sus orígenes, dando nacimiento a los sentimientos de espanto y disgusto a todo aquello que no comprendíamos, que desconocíamos, enalteciendo a todos aquellos seres únicos, tan poderosos, que eran capaces de superar el miedo y vencer a los peligros amenazantes.

No sólo en las civilizaciones nórdicas y germánicas podemos encontrar ejemplos como éste. En la antigua Grecia podemos encontrar como los muertos eran provistos de monedas ante la terrible posibilidad de que el fallecido terminará vagando por el inframundo, pues Caronte, el barquero, encargado de guiar las almas errantes de los difuntos, requería de un pago por sus servicios. Bajo las arenas del olvidado Egipto encontramos gatos cuidadosamente embalsamados junto al difunto, los gatos, guardianes de las puertas del infierno, se encargarían de impedir que alguna momia maldita pudiera regresar de su eterna condena.

La ficción ha explotado siempre los mitos y miedos contenidos en la historia del hombre. No es casualidad que Dracula o El Hombre Lobo habitaran en lo profundo del bosque, nido de innumerables peligros que amenazaron a la humanidad durante siglos.  No es providencial que Mr. Hyde, personificando nuestros primitivos instintos reprimidos, sea el demonio de una época en que la ciencia y la razón comienzan a dominar sobre las antiguas supersticiones, donde la imagen social es de vital importancia y  donde el temor se muda de los bosques hacía el interior de nuestro propio ser.

¿Cuáles son los miedos actuales? Aquellos que radican en el ser humano y en la sociedad. Los relatos de horror de hoy nos hablan de mundos distópicos y post-apocalípticos, donde toda nuestra economía y política ha colapsado. Nos resulta monstruoso cuan primitivo puede tornarse el ser humano empujado a los limites por la pobreza, miedo de un mundo capitalista, al punto de convertirnos de nuevo en caníbales. No es difícil encontrar en los relatos de horror de hoy  toda una sociedad decadente donde lo más importante es sobrevivir, más allá de los valores del amor, de la familia, o inclusive la convivencia. Sin embargo, más importante es la evidencia que radica intrínseca y burlesca de que el género de horror ha cambiado radicalmente.

¿Qué pasaría si transportáramos los miedos antiguos a la actualidad? ¿Acaso sentimos el mismo miedo al escuchar la tormenta? En la actualidad, al hablarle a un niño de “El Poderoso Thor”, lejos de pensar en la sequía y la cosecha, lejos de sentir miedo alguno por los trolls o los gigantes, éste comentará que Thor es uno de sus personajes favoritos de los cómics de Marvel. Al hablar de los gatos como guardianes del inframundo, muchos pensaran primero en los relatos de Anne Rice, o como los gatos, representaban el mayor miedo de Imhotep, la momia de las famosas películas de ficción que regresa a la tierra en busca de venganza. En un género que se caracteriza por provocar en el espectador sensaciones de terror y repugnancia no hay mayor ironía que los demonios de una época, lejos de asustarnos, ahora nos entretengan.

A medida que pasa el tiempo, a medida que avanza la civilización, irónicamente, va cambiando también el género de horror, convirtiéndolo casi en comedia. El Dracula que un tiempo nos causaba verdadero pavor, hoy podemos verlo impreso en cajas de cereal. Los trolls que aterrorizaban a los escandinavos ahora podemos verlos impresos a todo color en las manos de cualquier niño de 10 años que tenga un cómic de Thor. Los adeptos al encanto gótico de estos demonios podremos sentir nostalgia y melancolía ante la consciencia de este hecho. Sin embargo, la ironía que convierte el horror antiguo en comedia moderna, lejos de empobrecer o enriquecer al género actual, lo empuja a reinventarse a la par del hombre.

El villano actual no es sobrenatural, no es un vampiro o un lobo lejano, es un asesino en serie que podría ser cualquiera de nosotros mismos, si sólo nos dan el empujón adecuado. Los primeros zombies nacían de extrañas religiones caribeñas y maldiciones, los zombies actuales nacen de un experimento químico que salio mal, de la proliferación de un virus o una epidemia. Los fantasmas de hoy no arrastran cadenas ni vagan por los cementerios. Invaden nuestras casas gracias al fenómeno de la voz electrónica,nos hablan desde nuestros propios televisores, cintas de audio, grabadoras, etc. Miedo de un mundo donde la ciencia y la tecnología avanzada puede darnos explicaciones lógicas aún a hordas de zombies atacando nuestras casas.

La ficción ha encontrado en el horror, su más sublime fuente de inspiración. Una que es renovable, que innova constantemente a medida que los demonios y miedos humanos van cambiando. Una fuente, sin duda alguna, ilimitada, pues apenas vencemos un miedo surgen miles de otros. 

RETIRED - Alexander Tang, Georg-Simon-Ohm Hochschule


Nadie me escuchó ese día en la rueda de prensa. No es que tuviera derecho a réplica. No es que hubiera podido tenerlo, nunca fui convocado al evento en el cual se anunciaba que yo… ya no era imprescindible. Lo irónico es que aun así estuve presente, pues era mi deber cubrir dicho evento bajo el disfraz de mi doble identidad. Aún puedo recordar las peores palabras que he escuchado en mi vida, pronunciadas ese día.

— ¿Y qué si puede volar? — gritó algún entreverado. Uno más entre la multitud que prosiguió con una voz burlona y una pésima pronunciación del inglés— ¡Hey, yo también puedo! ¡Para eso existe Santa Bárbara o American Airlines!

Ésta fue sólo una de muchas quejas y reclamos y argumentos absurdos y sin sentido que tuve que escuchar ese día. “¿Y a quién le importa si es fuerte?”, “¿Quién paga la cuenta de ese teléfono para llamarlo?”, “O sea, yo no tengo nada en contra de él… Es sólo que, ¿sabes?, el bien está así como… fuera de onda, ¿me entiendes?”, “¡Es que es así como… demasiado noble!”

Sí, soy un superhéroe. Lo era. Lo soy. Desde mi atalaya velo por la humanidad, persiguiendo delincuentes y luchando a capa y espada por la paz, el amor y la justicia.

Pero hoy me doy cuenta que muy poca gente; aún entre los más aficionados de las novelas gráficas, pueden entender lo que es ser un superhéroe y lo que eso conlleva: Ser siempre oscuro, ser siempre frio y estar siempre tan lleno de conflictos. Nunca tener una mano que sostener ni un hombro para llorar. ¿Te imaginas vivir en silencio, sin vida propia y siempre metido en un incómodo disfraz que además te da picazón en la entrepierna? Imaginen vivir siempre bajo la presión y el deber de ser fuerte todo el tiempo, siempre honrado, siempre bondadoso. Y lo más importante, imaginen vivir siempre solo, pues la soledad es inevitable para aquellos que siempre se atañen a la moral de los héroes como yo. Eso fue lo que sucedió ese día. Soy un caballero oscuro con un alma brillante en un sitio donde no hay lugar para los valientes y atrevidos.

No los culpo por no entender, nadie está preparado para entender la verdadera naturaleza de ser un paladín de la justicia... Vamos, que ni siquiera yo lo estaba. Ese día, al ver los rostros y los ojos de cada uno de los malagradecidos ciudadanos de aquella metrópolis decadente, pude darme cuenta: A nadie le gustan ya los superhéroes. A nadie le interesa el hombre que representa todo aquello que los supera. Nadie quiere conocer al hombre que representa esa moral inmaculada e impoluta, tan alta e inalcanzable en los cielos que parece propia de una deidad y no de un ser que camina entre seres corruptos y condenados.

Ese día pude entenderlo. Yo sí era… Yo sí soy demasiado noble, demasiado ciego. Pude entender lo que decían sus miradas. “Ya somos mayorcitos, podemos cuidarnos solos. No necesitamos a alguien que se preocupe por esa bondad y esa inocencia que hemos dejado atrás”. Pude ver que más allá de todas mis nobles campañas y de las incontables veces que salvé la ciudad… Ellos sólo veían todo el mal que ellos habían obrado en sus vidas, reflejado en mis ojos.

¡Santos Murciélagos! Tal parece, que he sido traicionado.

Lo siento, pero no resucitare esa cruzada ya. Ya no estaré ahí junto al teléfono. Ya no responderé a la señal. Ya verán. Se arrepentirán. Me vendrán a buscar y yo no estaré ahí. No, estaré aquí, entre archivos y expedientes, desde donde escucho a los chicos al poder celebrar, la victoria de ese malicioso juego de engaños y mirando por encima del hombro al mundo que han creado, una tierra de niños perdidos y cerebros sedados. Aquí, desde el armario en el que, entre otras nobles campañas, velo por un piso al que limpiar, persiguiendo gérmenes y luchando a trapo y escoba contra el sucio, el polvo y las manchas.

Ésta es ahora mi vida y no preciso más.


Un mundo entero nos aguarda al apagar las luces. Nuestra imaginación hace maravillas cuando nadie la ve. En nuestros sueños yacen figuras infantiles, garabatos al azar y recuerdos medio recordados.

Ana Somnia es un proyecto artístico de Rostlaub, un grupo de artista que crea un mundo de belleza mórbida usando animaciones innovadoras, arte, diseño, música y programación de formas inimaginables. En Ana Somnia intentan emular cómo soñamos con esa combinación de código, animación y paisajes sonoros. En ella, las ilustraciones del artista Kim Köstler’s se van mezclándose sobreponiéndose una sobre otra hasta parecer la misma y sin embargo, diferentes.




Las depresiones no siempre tienen motivo aparente y a veces son por lo que sea.

Corto del jurado de la octava edición de Jameson Notodofilmfest.
Protagonizado por Rául Cano y Javi Coll.
Dirigido por Javier Fesser y producido por Películas Pendelton.